El pensamiento cotidiano:



· Es inexacto.
· Es vago.
· Es desordenado. Es decir, saltamos de una idea a otra, dedicándole poco tiempo a los pensamientos, sin llegar a unas conclusiones sólidas y validas. Ejemplo (un monologo): Se me olvido la tarea de TOK, ¿ahora que puedo hacer?... Ah mira a Pedro, se corto el pelo… Mmm, ¿en que iba?... “RIN”,… ahí sonó el timbre, y no logre hacer nada... ¡¡¡A correr que me van a ponchar!!!
· Es poco crítico. Porque normalmente no nos detenemos a revisar las ideas adquiridas, para confrontarlas con un conocimiento sólido (previamente adquirido). Y de esta forma aceptarlas o rechazarlas.
· Es influenciable.
· Tiende a crear “leyes” (parámetros) a partir de experiencias limitadas.

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